Con la desaparición gradual de las cookies de terceros, el marketing digital está atravesando una transformación profunda. Hoy, las marcas que quieren seguir conectando con sus audiencias deben cambiar de enfoque. El zero-party data se está convirtiendo en la herramienta más confiable para personalizar experiencias, aumentar la conversión y construir relaciones duraderas.
Este tipo de datos no se infiere, no se deduce, no se rastrea. Se entrega de forma directa y voluntaria por parte del usuario. En tiempos donde la privacidad es prioridad, esto marca un nuevo estándar de comunicación entre marcas y consumidores. Si estás buscando implementar estrategias más efectivas, necesitas trabajar con una agencia de marketing digital especializada en performance marketing que comprenda esta tendencia y la convierta en resultados tangibles. Contáctanos hoy mismo por WhatsApp: nuestro servicio es personalizado, rápido y enfocado a generar ventas reales para tu negocio.
A continuación, te explicamos qué es el zero-party data, cómo se obtiene, qué marcas lo están utilizando con éxito y por qué es una herramienta poderosa en esta nueva era de marketing transparente.
¿Qué es el zero-party data y cómo se diferencia de otros tipos de datos?
El zero-party data es la información que un consumidor comparte intencionalmente con una marca. Esto incluye preferencias, intereses, intenciones de compra, retroalimentación personal, entre otros. A diferencia del first-party data, que se recopila de forma pasiva a través de la interacción del usuario (como clics, visitas o historial de compras), el zero-party data se entrega de forma directa.
Lo más relevante es que el usuario sabe que está compartiendo sus datos. Por ejemplo, cuando responde una encuesta, configura sus preferencias en una app o completa un test para recibir recomendaciones personalizadas. Esto genera un vínculo de mayor confianza y transparencia.
Según un estudio de Forrester, el 85% de los consumidores están más dispuestos a compartir datos con marcas que les brindan valor claro a cambio, como contenido útil, descuentos personalizados o una mejor experiencia. En ese sentido, el zero-party data no solo es más preciso, también es más ético y duradero.
Otra gran diferencia con los modelos anteriores basados en cookies es la propiedad de la información. Las marcas que construyen estrategias basadas en zero-party data tienen control total sobre sus datos, sin depender de plataformas externas ni arriesgar sanciones por el uso indebido de información personal.

Estrategias para motivar al usuario a compartir información voluntaria
La gran ventaja del zero-party data es que el consumidor participa de forma activa. Pero eso no ocurre por arte de magia. Las marcas necesitan generar un intercambio de valor claro y auténtico. Para lograrlo, hay varias estrategias efectivas.
Una de las más utilizadas es el contenido interactivo. Tests, cuestionarios, calculadoras y configuradores de producto no solo entretienen, también capturan datos relevantes. Por ejemplo, una marca de cosméticos puede ofrecer un test para determinar el tipo de piel del usuario. A cambio, obtiene preferencias, necesidades y datos útiles para futuras campañas.
Otra técnica eficaz es el uso de pop-ups con beneficios reales. Frases como “¿Quieres recibir ofertas que sí te interesen?” acompañadas de opciones personalizadas, generan más clics que un formulario genérico. Aquí el usuario elige cómo quiere que se comuniquen con él, cuándo y sobre qué temas.
Las estrategias de gamificación también funcionan. Dinámicas como “elige tu estilo”, “arma tu outfit” o “crea tu espacio ideal” permiten a los usuarios expresarse y sentirse escuchados. Y en ese proceso, comparten datos que de otro modo no entregarían.
Además, es recomendable mostrarle al usuario los beneficios de compartir sus preferencias. Por ejemplo, “Cuéntanos qué te gusta y haremos recomendaciones personalizadas solo para ti”. Este enfoque aumenta la tasa de respuesta, especialmente en campañas de email marketing y apps móviles.
Casos de éxito con marcas que usan zero-party data
Muchas marcas globales están transformando sus estrategias gracias al zero-party data. Un ejemplo es Sephora, que implementó quizzes interactivos para recomendar productos según el tipo de piel, hábitos y preferencias de belleza. Estos tests no solo mejoraron la experiencia de compra, también aumentaron el ticket promedio y la fidelización.
Netflix también lo utiliza cuando pide a los usuarios que califiquen series y películas. Aunque parezca una simple sugerencia, en realidad es un mecanismo para recopilar zero-party data, que luego se convierte en recomendaciones personalizadas y segmentación de contenido.
En el sector de e-commerce, Birchbox ofrece a sus usuarios la opción de configurar su perfil de belleza. A cambio, entrega cajas personalizadas con productos acordes a lo que el cliente prefiere. Este modelo ha permitido mejorar la retención y la tasa de recompra, basándose solo en datos proporcionados por los mismos usuarios.
En América Latina, Rappi ha comenzado a incorporar funcionalidades que permiten a los usuarios establecer preferencias por tipos de cocina, horarios de entrega o frecuencia de pedidos. Toda esta información mejora la experiencia y la efectividad de las promociones que reciben.
Estos casos demuestran que el zero-party data no solo es viable, sino que genera resultados concretos, siempre que se use con propósito, transparencia y personalización real.

Cómo construir confianza a través de transparencia de datos
Uno de los grandes desafíos del marketing actual es la desconfianza. Los consumidores están cansados de sentir que son rastreados sin su consentimiento. Por eso, el zero-party data representa un cambio de paradigma: los usuarios comparten porque quieren, no porque los sistemas los persiguen.
Para que esto funcione, las marcas deben ser transparentes desde el primer contacto. Es recomendable explicar claramente por qué se piden ciertos datos y cómo se usarán. Frases como “Estos datos nos ayudan a darte una experiencia más precisa” generan más confianza que un formulario sin contexto.
También es positivo mostrar los resultados del intercambio. Si el usuario configuró sus preferencias, asegúrate de que lo que reciba realmente se alinee con lo que eligió. Si pidió menos correos, respétalo. Si dijo que le interesan productos sostenibles, no le muestres campañas de otra categoría. Este tipo de acciones fortalecen la lealtad.
El cumplimiento normativo es otro aspecto clave. Utiliza herramientas que estén alineadas con regulaciones como el GDPR o la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares en México. Además, permite al usuario editar o eliminar sus datos en cualquier momento. Esta autonomía mejora la percepción de marca.
Según Salesforce, el 66% de los consumidores esperan que las marcas entiendan sus necesidades y preferencias, pero también que respeten su privacidad. El balance entre ambos es lo que hace del zero-party data una herramienta poderosa para construir relaciones duraderas y auténticas.
El impacto del zero-party data en la automatización y personalización
Uno de los aspectos más poderosos del zero-party data es cómo se integra en las estrategias de automatización y personalización. Al contar con información declarada por el usuario, los sistemas de marketing pueden crear flujos automatizados realmente relevantes.
Por ejemplo, si un usuario indica que está interesado en comprar en los próximos 30 días, se puede activar un flujo con promociones específicas, testimonios, garantías y recordatorios. Si comparte que su color favorito es el azul, las campañas pueden adaptar el diseño visual del correo o sitio web.
Esto lleva la personalización a un nivel más alto. No solo se responde a lo que el usuario hizo, también se anticipa lo que necesita. Además, los datos recopilados pueden alimentar herramientas de machine learning para identificar patrones, generar recomendaciones más precisas y segmentar campañas por comportamiento declarado.
Plataformas como HubSpot, Klaviyo o ActiveCampaign ya ofrecen integraciones que facilitan este tipo de automatización basada en zero-party data. Y los resultados son notorios: según Twilio Segment, las empresas que utilizan personalización basada en datos declarados han reportado un aumento del 40% en las tasas de apertura de email y hasta un 25% más de conversiones en sitios de e-commerce.
Otra ventaja es que estos datos se mantienen actualizados, ya que el usuario puede modificarlos. Esto permite que la personalización evolucione con el tiempo y no dependa solo de datos históricos, que muchas veces pierden vigencia.

Conclusión
El zero-party data se posiciona como la herramienta más efectiva para crear experiencias personalizadas en la era post-cookies. Al basarse en información proporcionada voluntariamente por el usuario, no solo ofrece mayor precisión, también construye confianza y relaciones sostenibles. Las marcas que adoptan esta estrategia están viendo mejores tasas de conversión, mayor fidelización y campañas más efectivas.
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